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Ibiza en invierno: qué sigue abierto y qué hacer cuando se va el turismo

Hay dos Ibiza. La de julio, con el aeropuerto colapsado y la cola de coches en la carretera de Sant Antoni. Y la otra, la que empieza en noviembre y dura hasta abril, cuando la isla se queda para quien vive aquí.

Nosotros nos quedamos en la segunda. Y cada año nos pasa lo mismo: alguien llega en enero, se sienta en la terraza con quince grados y una copa de vino, y dice que no sabía que Ibiza fuese esto.

Qué tiempo hace en Ibiza en invierno

Suave. Las mínimas rara vez bajan de ocho o nueve grados y muchos mediodías se pasan de los quince o dieciséis. Llueve más que en verano, sobre todo en octubre y noviembre, pero son lluvias que van y vienen: rara vez te estropean el día entero.

Eso significa que se puede comer fuera casi todo el año. No con la camiseta de agosto, pero sí con una chaqueta y sin sensación de estar aguantando el frío.

Qué ver en Ibiza en invierno

Dalt Vila sin colas. El casco antiguo amurallado, Patrimonio de la Humanidad, es otra cosa cuando puedes subir sus rampas sin esquivar a nadie. Las vistas desde el baluarte de Santa Llúcia son las mismas de agosto, pero sin gente delante.

La flor del almendro. Entre finales de enero y febrero, el Pla de Corona, cerca de Santa Agnès, se llena de almendros en flor. Es uno de los paisajes más bonitos del año y prácticamente nadie de fuera lo ve. Un paseo corto, un pueblo diminuto y campos blancos hasta donde alcanza la vista.

Ses Salines en temporada de flamencos. El parque natural cambia por completo fuera de verano. En otoño e invierno se pueden ver flamencos en los estanques salineros, y las playas que en agosto son un hervidero se recorren en silencio.

Sa Talaia a pie. El punto más alto de la isla, en el municipio de Sant Josep. La subida en verano es un castigo; en invierno es un paseo agradable de un par de horas con la isla entera a los pies y Formentera al fondo.

Las calas del oeste vacías. Cala Comte, Cala Bassa, Cala Tarida. No para bañarse, salvo que seas valiente, sino para caminar por la orilla y quedarte a ver cómo baja el sol. El atardecer de invierno en la costa oeste es, si acaso, mejor que el de verano: el aire está más limpio y los colores salen más nítidos.

Qué hacer en Ibiza si llueve

Los museos de Dalt Vila son la respuesta obvia y funcionan: el Museu d’Art Contemporani, el arqueológico, el centro de interpretación de Madina Yabisa. La necrópolis del Puig des Molins, a un paseo del centro, es de esos sitios que casi nadie visita y que explican de dónde viene realmente esta isla.

Y luego está la opción que todo el mundo acaba eligiendo: una comida larga. En invierno el tiempo funciona distinto, no hay prisa por llegar a ninguna playa y una sobremesa de tres horas deja de ser un plan raro para convertirse en el plan.

Qué está abierto en Ibiza en invierno

Aquí conviene ser honesto: mucho cierra. La mayoría de los chiringuitos de playa, buena parte de los hoteles y casi todos los clubes echan la persiana entre octubre y mayo. Si vienes esperando la oferta de agosto, te vas a llevar un chasco.

Aquí es donde la cocina de temporada tiene más sentido, porque el producto cambia y la carta con él.

Lo que sí funciona es la isla de siempre: el mercado de Vila, los pueblos del interior, Sant Josep, Santa Gertrudis, Sant Joan. Y un puñado de restaurantes que abrimos todo el año porque el cliente de invierno es el de aquí, el que vuelve.

Consejo práctico: llama antes de ir. Los horarios de invierno cambian y una web desactualizada te puede dejar delante de una puerta cerrada. Nosotros abrimos de lunes a domingo, de 13:00 a 02:00, también en temporada baja.

Octubre y noviembre: la mejor ventana del año

Si puedes elegir, elige octubre. El mar sigue templado del verano, todavía hay bastante abierto, las terrazas se aprovechan y la isla ya respira. Noviembre es más tranquilo y más barato, y para quien busca desconectar de verdad probablemente sea el mejor mes.

Es también cuando empiezan las comidas de grupo y las celebraciones de empresa, que en Ibiza se concentran entre septiembre y diciembre. Si estás pensando en organizar algo, esos son los meses.

Dónde comer en Ibiza en invierno

Nuestro consejo es sencillo: busca sitios donde coma gente de la isla. En invierno se nota enseguida. Un restaurante lleno un martes de enero está lleno por algo.

En Social Point mantenemos la parrilla encendida todo el año. Es más, el invierno es cuando la brasa tiene más sentido: carne a fuego lento, leña, una mesa larga y nadie mirando el reloj. Es exactamente el plan que la isla pide de noviembre a marzo.

Si vienes fuera de temporada y quieres cenar con calma, reserva tu mesa y nos vemos en la terraza. Vive como quieras, también en invierno.

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